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Holding My Liquor: Sr. Pozo’s Joint Havana-Berlín

  • Juan Miguel Pozo

Por: Less

 

 

 

Conocer a Pozo no estaba en mis planes. 

 

Aquella noche simplemente no sé quién estuviera más atónito, si yo por tenerlo en casa (El Oficio) de improviso o él al percatarse de que yo (parte de esta generación a veces tan ingenua e inconsciente) lo reconociera.

 

Aunque probablemente a Pozo se le ha hecho inverosímil, entre el espacio físico y temporal que lo disocian de su tierra natal, ser descubierto en determinados estratos artísticos… 

 

Pozo, el mismo que a manera de Fairytale, fuera encontrado por un agente ‘’externo e influyente’’ y reconocido como un gran pintor de Cuba, digno de ser valorado en el escenario artístico berlinés. El hacedor de algunas portadas y videos de Bӧhse Onkelz y Rammstein, el galardonado con un Disco de Platino, el pintor maestre, el fever music máxime, el filósofo sereno… ese mismo estaba en nuestro patio antes que en otros. 

 

Tal vez llegó allí sin la menor idea de qué, o quiénes eran los responsables de aquel sarao nocturno y tormentoso, donde no estaban en pared los artistas preferibles, la mejor música o los mejores tragos. Pero allí estaba y sentí la responsabilidad de hacerlo sentir como en casa. 

 

Hoy, es uno de los aspectos en los que Pozo hace hincapié: ‘’En El Oficio me siento como en casa[1]…’’ ¿y cómo es sentirse en casa para Pozo? ¿Cuál de todos los sitios en los que ha obrado son considerados como su casa? ¿La Habana, Berlín, Madrid? ¿El espacio galerístico –fuera o dentro de Cuba, el club nocturno, el boiler-room, la fonda de comida iraní…?

 

Pozo partió y todos quedamos con un sabor deleitable -que aún no nos abandona- de momentos excepcionales a su lado. No tuve la oportunidad -o tal vez no la aproveché- de sonsacarlo con preguntas relacionados a las nuevas vivencias de su última visita. Entonces… 

 

Hold my liquor Sr. Pozo: 

 

¿Es verdaderamente importante para ti exponer tu trabajo en Cuba, aún y cuando no es reconocido por algunos como arte cubano (o artista cubano)? O acaso, como esa generación ochentera, ¿sentiste la necesidad de volver e insertarte en el ámbito artístico de tu país?

 

Salir de Cuba fue un largo proceso que llevó consigo un crecimiento personal y de mi carrera. Recuerda que básicamente todo mi recorrido artístico incluyendo mis própios estudios los realizé en Alemania. Eso me pone en una situación extraña en la que curiosamente Cuba y ser  artista no tienen las mismas consecuencias emocionales e intelectuales que en cualquier artista “hecho en Cuba”. Gracias a muchas conversaciones con René Francisco, con el cual tengo una larga relación personal realizé un viaje a Cuba, mi primer viaje en casi 20 años y quedé prendido de la nueva energía que brotaba de la Habana, muy distinta a la que yo dejé. No sé, me asombró que mi obra era conocida y admirada por mucha gente aquí y decidí hacer una muestra que corroboró ese amor incondicional que ahora yo devuelvo con gratitud. : Hay ciertas cosas que están más conectadas más con la experiencia que con cierto sentido nostalgíco de la memória. 

 

¿Cómo se embute tu obra en la historiografía del arte cubano, si es que lo hace, en este momento?

 

En realidad no lo sé. Pero si creo que existen muchos artistas Cubanos con obras y propuestas interesante que no somos tomados en cuenta por la cartografía nacional por el simple hecho de vivir fuera de Cuba. Eso está cambiando y lo mejor es que cambia por los esfuerzos personales de mucha gente ajena a las instituciones (ellos saben quienes son), yo soy la prueba de ello. 

 

¿Te sientes reconocido en este contexto? ¿Cómo y por qué? ¿Te sientes timado por las nuevas generaciones de críticos y curadores en Cuba? ¿Te representa, te importa?

 

Me siento reconocido por los que me van reconociendo y por lo que yo voy conociendo. No sé si esto viene por parte de los instituciones cubanas, la crítica nacional y los coleccionistas internacionales  o.. de los propios artistas, pero un fenómeno muy cubano es decidir qué es o no es cubano J Si te soy sincero, no sé cómo contestarte ese pregunta. Supongo que algún día se creará una sala en el Museo de Nacional de Bellas Artes para artistas cubanos que pintan como si no lo fueran. O que hacen arte como si no lo fuera J. Yo soy cubano hasta donde puedo. El resto es la obra y mi propia circunstancia lo que me va determinando.

 

¿Cómo sentiste el entorno artístico cubano en esta última visita?

 

Hay mucha vitalidad y ganas. Hay de todo, bueno y malo como en cualquier lugar. Yo creo que la escena del arte Cubano, especialmente en la Habana (que es la que conozco a medias) necesita más presencia internacional, y con esto quiero decir presencia de artistas de otros paises. Esto es lo único que pondrá a Cuba dentro del circuito internacional y le dará paso a un verdadero cosmopolitismo que hoy se reduce a cierta simpatía paternalista por parte de poderosos gestores de la Jet-set artística Mundial 

 

Durante tu pasada en la Habana viviste sorpresivamente la llegada de Havana Art Week, ¿entendiste el motivo del arribo de este tipo de proyectos? ¿Lo consideras factible, vital?

 

Vital y necesario! Es la primera gestión privada y lógica de una fuerza cultural orgánica y  verdadera que existe y se impondrá pese al que le pese. Es el futuro que es podidamente inevitable.

 

¿Qué te seduce principalmente de proyectos como Havana Art Week o El Oficio?

 

El Oficio es una realidad, un proyecto del cambio que se avecina. Algo que se recordará en retrospectiva como uno de los pilares de las “Nueva Ola”. Me seduce el desenfado y la profesionalidad con que administran el desenfado. Me recuerdan mucho a Berlín y eso me hace sentir doblemente en casa.

 

¿Qué deparas para la pintura y los pintores cubanos de tu tiempo y este actualmente?

 

Cuba siempre ha tenido muy buenos artistas, pero no somos tan especiales como creemos. Pecamos mucho de ese ombliguismo provinciano impuesto por la ignorancia natural que produce un país cerrado y sin acceso a Internet y cualquier medio. El cambio traerá consigo un bajón y a la vez una autoafirmación de lo que realmente somos cuando pasemos a ser el mundo. Cuando en realidad comencemos a mirarnos con relación a todos los demás. 

 

La fiebre musical que desataste en El Oficio alarmó a muchos, al punto de considerarte bala de cañón para el éxito de club-nocturno habanero… ¿lo viste venir? ¿Cómo te enfrentaste a eso? ¿Es un hobby, una marca o una labor que también te define?

 

En realidad me sorprendió mucho. Mi labor como Dj o agitador de bares y de pequeñas pistas comenzó en mi propio local en el Barrio de Kreuzberg Das Hotel Bar, mi casa y mi sello personal.. Estabamos cansado de la repetitividad de la escena Techno que era y sigue siendo repetitiva y cansina, excepto ciertos lugares que yo me sé.. Puro mainstream para turistas. Decidimos construirnos nuestra alternativa a la noche. Nos inspiramos un poco en el espitritú del Berlin Cabaretero y Burlesco de los años 20 pero con un toque más actual como es obvio. En menos de un año reunimos a tantos fans que lo que iba a ser un proyecto minoritario de artistas descontentos y con ganas de hablar en una barra y a la vez escuchar buena música, se convirtió en una “reinvención de la Bohemia” Así nos etiquetó Zitty, la revista de programación cultural más leída en Berlin. Lo demás es historia que pronto, muy pronto debido a la terrible Gentrificación que sufre la ciudad desaparecerá. Pero oye…Quién nos quita lo bailaó?

 

 

Ya te sentimos parte intrínseca de El Oficio.

 

Tu heat, tu modestia, tu erudición, tu music flex, tu fonética chirriante y tu sonrisa afónica se han vuelto entrañables.

 

Te esperamos ansiosos… con tu cubata, tu irreparable MacBook, tu escenario made of wood y un gran turbión, al estilo Pozo Is in da House.

 

 

 

 

 


 

[1]Fue una de las primeras frases utilizadas por Pozo para describir cómo se sentía durante Sr. Pozo’s joint (Havana/Berlín) Dj session en El Oficio. 

 

 

 

 

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